Responsabilidad social de las organizaciones (RSO)

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La responsabilidad social de las organizaciones (RSO) es un concepto que se acuñó y desarrolló a partir de las prácticas del sector empresario en el momento de ejercer su rol como ciudadano corporativo, con el fin de apuntar a la creación de valor sostenible o integral.

De acuerdo a la teoría de valor compartido de Michael Porter y Kramer, este cambio supone pasar del modelo tradicional unidimensional al inter-retro-dependiente en el que se basa el desarrollo humano sostenible, que demanda que las instituciones de cada sector se ocupen de su misión específica, aquello para lo que fueron creadas, y consideren al mismo tiempo su articulación con las instituciones de los otros dos sectores, con el fin de acompañar y sumar en el proceso de creación de valor de las mismas.

En este sentido, todos los actores de la sociedad, tanto instituciones como organizaciones, no importa si pertenecen al sector público, privado o social, deben responder a la misma agenda que abraza la ciudadanía global, y que está basada en la agenda de los valores humanos universales, los valores cívicos y ciudadanos, y los valores de la sustentabilidad y la regeneración.

Esto implica que las organizaciones de la sociedad civil que en su conjunto conforman el sector social –ONGs, asociaciones civiles, fundaciones, iglesias, sindicatos, entidades de beneficencia y caridad, clubes, etc–, deben incorporar en su accionar la lógica de la eco-eficiencia, la eficacia y la medición de impacto, considerando a los fondos que reciben –no importa si provienen del sector público, privado o de los ciudadanos– como inversiones sociales capaces de generar verdaderos dividendos sociales en términos de educación, salud, bienestar y calidad de vida. El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como triple cuenta de resultados o triple impacto.

La responsabilidad social de las organizaciones va más allá del cumplimiento de las leyes y las normativas básicas. Por supuesto que deben velar por su respeto y el estricto cumplimiento de las mismas. Sería difícilmente comprensible que una organización de la sociedad civil alegara actividades de RSO, si no ha cumplido o no cumple con sus obligaciones y la legislación de referencia que le corresponde simplemente por el hecho de realizar su actividad, comenzando por el acatamiento de la legislación laboral y las normativas relacionadas con la responsabilidad ambiental.

El concepto de responsabilidad social de las organizaciones refiere y engloba un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones social, ambiental, política y económica.

Implica que las organizaciones actúen conciliando los intereses de los beneficiarios, con las expectativas que de ella tiene la comunidad (particularmente sus partes interesadas o stakeholders.

Según la Internacional del Trabajo (OIT), la responsabilidad social de las organizaciones es el conjunto de acciones que éstas toman en consideración para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad, y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos, como en su relación con los demás actores. La práctica de la RSO es una iniciativa de carácter voluntario que le brinda a la organización social aumentar sus niveles de sostenibilidad y de esa forma servir mejor a las comunidades y a la sociedad en su conjunto.

Las principales responsabilidades éticas de una organización social de nueva generación con los trabajadores y la comunidad son:

• Servir a la sociedad a través de la prestación de servicios útiles y en condiciones justas.

• Contribuir a la creación de valor sostenible o valor integral de la manera más ecoeficiente posible.

• Respetar los derechos humanos promoviendo condiciones de trabajo dignas, que favorezcan la seguridad, la salud laboral, y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores y voluntarios.

• Procurar la continuidad de la organización y, si es posible, lograr un crecimiento razonable.

• Respetar el medio ambiente, evitando en lo posible cualquier tipo de contaminación, minimizando la generación de residuos y racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos.

• Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos contratos y compromisos adquiridos.

• Procurar una distribución equitativa y proporcional de los fondos recaudados asignados a los diferentes programas y acciones que desarrolla.

• Mantener la ética y luchar contra la corrupción en pos de la creación de valor público sostenible.

• Supervisar las condiciones laborales y de salud de los trabajadores.

• Hacer un uso correcto del agua y medir su huella hídrica.

• Luchar contra el cambio climático.

• Evaluar riesgos ambientales y sociales.

• Supervisar la adecuación de la cadena de valor a las prácticas de la responsabilidad social.

• Diseñar e implementar estrategias de asociación y colaboración con instituciones y organizaciones de los sectores privado y público.

• Implicar a los beneficiarios, comunidades locales y al resto de la sociedad en sus programas.

• Desarrollar el talento de sus voluntarios.

• Realizar acciones de marketing y construir su imagen y reputación organizacional a través de la práctica de la comunicación sostenible y no violenta.

• Mejorar las posibilidades y oportunidades de la comunidad donde opera la organización, incorporando especialmente a aquellas personas que tienen menos acceso a las oportunidades.

• Promover la diversidad cultural y la igualdad de género.

• Promover la ética del cuidado, la cultura de paz, la ecobioética y la dignidad humana en todas sus formas.