Altruismo

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Definición RAE

1. Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.

2. Fenómeno por el que algunos genes o individuos de la misma especie benefician a otros a costa de sí mismos.

Altruismo es la conducta humana que consiste en brindar una atención desinteresada al prójimo. Puede entenderse, por lo tanto, que el altruismo es lo opuesto al egoísmo.

Una persona altruista intenta procurar el bien ajeno, sin importarle el propio. Realiza algún tipo de sacrificio personal para proporcionarle un beneficio al prójimo. Busca ayudar o servir constructivamente para vivir una positiva experiencia de empatía, conducta relacionada con la filantropía.

En la sociedad humana, las personas altruistas aportan significativamente a su medio. De hecho, se podría afirmar que, si no hubiese altruismo, nuestra supervivencia como grupo se vería amenazada.

El autoconocimiento es una de las acciones reflexivas más importantes que el hombre puede realizar. La persona que se conoce y conoce su situación, podrá distinguir si su amor a sí mismo es excesivo o no. Podrá distinguir, por una parte, entre un interés personal y uno egoísta, por otra; entre su interés -personal o egoísta- y el interés por el otro. Interesarse, querer el bien del otro, sin pensar en uno mismo, es una consecuencia de conocer que el hombre -cada yo y los otros- comparten derechos, dignidades, libertades, fragilidades; y de ese conocimiento concluyen que hay motivos, ya sean de justicia, ya sean de solidaridad, para actuar a favor de terceros. Dicho de otra forma, el altruismo no es sólo una oposición al egoísmo, es también el reconocimiento del valor de los otros, reconocimiento que mueve a la acción.

Beneficios del altruismo

El altruismo, en tanto significa hacer algo por los demás sin esperar nada a cambio, nos hace ser mejores personas. También…

-      Nos brinda una perspectiva diferente sobre nuestra vida. Crea un círculo virtuoso que alimenta nuestra felicidad mientras le da un sentido de mayor trascendencia a nuestra existencia.

-      Le da propósito y valor

-      Desarrolla nuestra empatía.

-      Nos brinda la satisfacción de compartir con los demás.

-      Fomenta la bondad, compresión y solidaridad.

-      Nos hace sentir útiles.

Son ejemplos de altruismo:

  •  Los voluntarios que dedican tiempo, esfuerzo y dinero propio en atender a aquellos aquejados por la desgracia, como personas en condición de calle o sobrevivientes de alguna tragedia natural, o contribuyen para mejorar la sociedad en su conjunto.
  • Los donantes voluntarios de sangre, que no reciben a cambio ningún pago, ni otra satisfacción que ayudar a reponer las reservas de un hospital.
  • Los filántropos y patronos de las artes y las iniciativas sociales no lucrativas, que dedican parte de su riqueza al bienestar colectivo.

El altruismo para la filosofía

El filósofo Auguste Comte acuñó en francés la palabra altruisme en 1851 y ésta se adoptó luego en la lengua española. Muchos consideran su sistema ético algo extremo, pues según este los únicos actos moralmente correctos son aquellos que intentan promover la felicidad de otros.

Otro de los autores que también hizo referencia al altruismo fue el filósofo parisino Émile Littré, discípulo de Comte, que consideró aquel como una muestra más del amor entre los seres de la especie humana.

Ciertos estudios aseguran que, en los seres humanos, el altruismo aparece en torno al año y medio de vida, lo que reflejaría una tendencia natural a la solidaridad. Ciertos pensadores, en cambio, creen que las personas no son naturalmente altruistas, sino que esta condición surge de la educación.

Esta última opinión es la que en todo momento defendió el filósofo inglés John Stuart Mill. Él, que también estudió y analizó temas tales como la esclavitud o la libertad de expresión, tenía claro que el ser humano no nace altruista, sino que esa cualidad la hace formar parte de su personalidad en el momento que es educado para ello.

Psicología social

En línea con los estudios de Daniel Batson, Elena Gaviria afirma que "existe una cantidad considerable de evidencia empírica que sugiere que, por lo menos, tenemos la capacidad de comportarnos movidos por sentimientos no puramente egoístas. El que manifestemos o no esa capacidad depende probablemente de muchos factores, pero la tenemos, y eso ya es algo".

El altruismo en sí mismo no es observable, ya que requiere inferencias sobre intenciones y motivos, así que los estudios de la psicología social se han consagrado empíricamente a la observación de la conducta de ayuda. Así pues, los elementos involucrados son el donante de ayuda o benefactor y los factores situacionales envueltos en el ofrecimiento o negación de la misma, y solo después se analizan los determinantes motivacionales de la conducta.

Según la Enciclopedia Blackwell de psicología social (1995), se incluye dentro de las conductas prosociales consideradas beneficiosas para otras personas y para el sistema social: la ayuda (cualquier acción que tiene por consecuencia un beneficio a otra persona), el altruismo (conducta que supone más beneficios al receptor que a aquel que la realiza) y la cooperación (conducta que supone un beneficio común y en la cual son todos las que la cursan benefactores y receptores). Las dos primeras son más bien de carácter interpersonal, la última de carácter más bien grupal.

Entre los motivos de esta conducta se encuentran el refuerzo positivo del aprendizaje de la misma en el pasado, también los factores emocionales y neurológicos implicados en la empatía y la retribución y las normas sociales y personales.​