Alineamiento cultural de las organizaciones sociales

De Sosteniblepedia
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Es posible que entre los integrantes de una organización existan miradas e interpretaciones muy diferentes respecto de aquello que acostumbramos llamar “la realidad” de la organización.

Cuando hablamos acerca del concepto de realidad, es importante tener en cuenta que se trata de un sistema complejo, en el que se actualizan e interaccionan permanentemente todos los sistemas que la constituyen. Y es nuestra mente la que proyecta sobre las cosas y las personas los conceptos que tenemos de ellas, dando sentido al universo, creando a cada instante la existencia o realidad en la que vivimos. Por lo tanto, cuando intentamos hablar acerca de la realidad y describirla, lo primero que tenemos que comprender es nuestra imposibilidad para conocerla y reconocerla en su totalidad.

A través conversaciones y discusiones de calidad, y con la ayuda de un modelo teórico basado en los diagramas de Venn, los miembros de una organización deben realizar un ejercicio de alineamiento cultural que les servirá para aprender a abordar la “realidad” de la organización de forma colectiva, abierta y horizontal, valorando la riqueza que existe en la diversidad de opiniones y respetando la singularidad de cada uno de los participantes.

Esta diversidad de opiniones y puntos de vista, constituye aquello que comúnmente se conoce como “dispersión cognitiva”. Poder descubrir el grado de distorsión y dispersión cognitiva que existe actualmente entre los miembros de la organización en el momento de tener que describir el accionar de la misma, nos permitirá conocer las distancias que existen entre las diferentes percepciones y mapas mentales de cada uno de ellos.

En este sentido, la pregunta que se impone es:

¿Por favor, me podrías decir qué es aquello que vos estás viendo que yo no veo?

De esta forma, podremos trabajar en el alineamiento de las diferentes miradas, con el fin de aumentar el grado de conocimiento que tienen nuestros colaboradores respecto de la organización “real”, y de esa forma alcanzar, entre todos, los mínimos consensos respecto de las cuestiones esenciales para poder avanzar.

Solo después de haber alcanzado este compromiso, los “responsables” podrán tomar las decisiones que aseguren la implementación de los cambios necesarios, creando al mismo tiempo un fuerte espíritu de equipo entre todos los integrantes de la organización, que permitirá que todos estén igualmente informados, motivados y comprometidos con los cambios que se avecinan.

Si bien durante el desarrollo de estos ejercicios grupales se debe trabajar valorando la diversidad, respetando la singularidad y desde la horizontalidad del poder, es muy importante que cada miembro de la organización que participe de los mismos tenga siempre presente cuál es su jerarquía dentro de la misma y su rol en el proceso de toma de decisiones, para no generar confusiones ni ruidos innecesarios.

Para más información

Realidad