Retorno social de la inversión

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El retorno social de la inversión (RSI o SROI, por sus siglas en inglés) es un método para medir el valor extra-financiero (como el valor ambiental o social que actualmente no se refleja en las cuentas financieras convencionales). Puede ser utilizado por cualquier entidad para evaluar el impacto en las partes interesadas, identificar formas de mejorar el rendimiento y mejorar el rendimiento de las inversiones.

El objetivo es cuantificar el valor social, que a menudo se excluye de los mercados, en los mismos términos que se utilizan en los mercados: el dinero. Así se obtiene un nuevo dato para la toma de decisiones de asignación de recursos.

Si bien el término RSI existe en el análisis de costo-beneficio, como metodología para calcular el rendimiento social de la inversión en el contexto de la empresa social fue documentada por primera vez en 2000 por el REDF, una organización filantrópica con sede en San Francisco, Estados Unidos, que otorga subvenciones a largo plazo a organizaciones que administran empresas para beneficio social. Desde entonces, el enfoque ha evolucionado para tener en cuenta los avances en los informes de sostenibilidad corporativa, así como el desarrollo en el campo de la contabilidad del impacto social y ambiental.

El interés en el RSI ha sido impulsado por el creciente reconocimiento de la importancia de las métricas para gestionar los impactos que no se incluyen en las cuentas de pérdidas y ganancias tradicionales, y la necesidad de que estas métricas se centren en los resultados.

Si bien el SROI se basa en la lógica del análisis del costo-beneficio, se diferencia en que está diseñado explícitamente para la toma de decisiones prácticas teniendo en cuenta los impactos sociales y ambientales. En cambio, el análisis del costo-beneficio es una técnica arraigada en la ciencia social que es utilizada con mayor frecuencia por los inversores externos a una organización para determinar si su inversión o donación es económicamente eficiente, aunque la eficiencia económica también debería abarcar consideraciones sociales y ambientales.

El SROI se originó en los EE.UU., de empresas sociales interesadas en nuevas formas de valorar las contribuciones que hacían a la sociedad. Más tarde llegó a Europa, donde hay un interés creciente en la metodología, como lo señalan las publicaciones recientes de context international cooperation en los Países Bajos, the New Economics Foundation en el Reino Unido y la SROI Network con sede en el Reino Unido.

Existen dos tipos de análisis SROI:

• De evaluación, que se realiza a posteriori y en base a los resultados reales que ya han tenido lugar.

o Medición del impacto de proyectos ya ejecutados.

• De pronóstico, que predice el valor social que se creará si las actividades logran los resultados previstos.

o Especialmente útil en las etapas de planificación de una iniciativa.

o Identificación de lo que debe medirse una vez que el proyecto está en marcha.

Principios

El Retorno Social de Inversión está basado en siete principios que implican el modo en que debería ser aplicado:

1. Involucrar a los grupos de interés

2. Entender qué cambia

3. Valorar las cosas importantes

4. Incluir únicamente lo esencial

5. No reivindicar en exceso

6. Ser transparente

7. Comprobar el resultado

Análisis

Como cualquier metodología de investigación se requiere de opiniones personales, que serán utilizadas durante el análisis. En este tipo de metodología no hay un elemento que sustituya la opinión del analista. En términos contables, la información es esencial si tiene potencial para afectar la decisión de los lectores o de los grupos de interés. La información se considera esencial si al dejarla fuera del análisis SROI, se tergiversaran las actividades de la organización. Por transparencia, las opiniones acerca de lo que es esencial deberían quedar documentadas, para mostrar por qué la información ha sido incluida o excluida.

Realizar un análisis de este tipo supone seis etapas:

1. Establecer el alcance e identificar a los grupos de interés clave. Es importante tener límites claros acerca de qué cubrirá su análisis, quién estará involucrado en el proceso y cómo.

2. Hacer el mapa de cambios. Durante la interacción con los grupos de interés se deberá elaborar un mapa de impacto, o teoría del cambio, que muestra la relación entre insumos, productos y cambios.

3. Evidenciar los cambios y darles un valor. Esta etapa supone encontrar información para mostrar si los cambios han sucedido y luego valorarlos.

4. Establecer el impacto, implica recopilar información sobre los cambios y una vez monetizado, esos aspectos de cambio que habrían sucedido de todos modos o que son consecuencia de otros factores se dejan fuera de consideración.

5. El cálculo supone añadir todos los beneficios, sustrayendo lo negativo y comparando el resultado con la inversión.

6. Reportar, usar y certificar. Este último paso es fundamental y supone compartir conclusiones con los grupos de interés y responder a ellos, incorporar buenos procesos para los cambios y verificar el reporte.

En este tipo de análisis, el reto es tener criterios e instrumentos para evaluar el cambio en el tiempo o impacto social de las acciones y políticas desarrollados por los distintos actores en el sistema social de referencia. En el caso de las empresas sociales la intuición y la experiencia parecen mostrar una clara correlación entre su modo de actuar y el retorno social de las inversiones. Sin embargo, el propósito es pasar de la apariencia y de la intuición a los datos y la concreción en los análisis y resultados.

Guías y herramientas

• Comenzando con SROI: La Guía para el Retorno Social de la Inversión (SROI), creada por el SROI Network tiene como objetivo brindar orientación, a aquellos que nunca han usado SROI, sobre dónde comenzar.

Herramienta de auto-evaluación de SROI: La herramienta de auto-evaluación online fue creada por SROI Network para ayudar a los usuarios a juzgar qué tan bien se adhieren sus prácticas de evaluación a los principios de las mejores prácticas.