Inversiones socialmente responsables

De Sosteniblepedia
Saltar a: navegación, buscar

La inversión socialmente responsable (ISR) es una disciplina de inversión que tiene en cuenta criterios medioambientales, sociales y de gobernanza empresarial (ESG) para generar rendimientos financieros competitivos a largo plazo e impacto social positivo.

Invertir de manera sostenible significa incluir aspectos “al margen de lo financiero” en la toma de decisiones de inversión, tomando como referencia factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (criterios ESG por sus siglas en inglés Environmental, Social, and Governance).

Historia

A finales de los años 60, la oposición a la guerra de Vietnam llevó a los estudiantes a exigir que las carteras de inversión de sus universidades dejasen de invertir en empresas militares. Podríamos considerar que ese es el punto de partida desde el cual se originó el interés por los criterios a seguir en la búsqueda de una inversión ética.

El movimiento moderno por la inversión sostenible comenzó a ganar terreno a finales de los años 90 con el desarrollo de la inversión socialmente responsable, que buscaba captar ese interés por invertir siguiendo criterios de carácter ético.

En 1999, se lanzó el Dow Jones Sustainability Index, el primer índice mundial que sigue criterios de sostenibilidad, lo que supuso un gran paso en la inversión sostenible. Pero el verdadero punto de inflexión se produjo cuando, en 2005, la ONU presentó sus Principios para la Inversión Responsable (UNPRI). Esta iniciativa surge de una red internacional de inversores que redactaron seis principios con el objetivo de ayudar a participantes del mercado a comprender los efectos de la sostenibilidad e integrar estos asuntos en sus decisiones sobre inversiones.

Principios para la Inversión Responsable

La creación de los Principios para la Inversión Responsable significó un momento crucial para el movimiento por la inversión socialmente responsable. Aunque voluntarios, ofrecen una variedad de posibles acciones con el objetivo de integrar los criterios ESG en las prácticas de inversión.

1. Incorporar las cuestiones ESG (Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo) en los procesos de análisis y de toma de decisiones en materia de inversiones.

2. Ser pioneros y actuar como inversores activos incorporando las cuestiones ESG en sus prácticas y políticas de inversión (por ejemplo, siendo activos en las juntas de las empresas en las que inviertan).

3. Exigir a las entidades en las que inviertan que publiquen la información apropiada sobre las cuestiones ESG.

4. Promover la aceptación y aplicación de los Principios de ISR (Inversión socialmente Responsable) entre la comunidad inversora.

5. Colaborar entre sí para mejorar la eficacia de la aplicación de los Principios.

6. Informar sobre los progresos que obtengan en la aplicación de los Principios.

Los criterios ESG: Definición y ámbitos

Los criterios ESG abarcan diversos campos, que están definidos por sus siglas:

Ambiental: Se centra en los informes medioambientales y en el impacto ambiental de las empresas, así como en los esfuerzos realizados por las compañías para reducir niveles de contaminación o emisiones de carbono. Abarcaría, por ejemplo, la gestión de residuos, manejo del agua y el uso de otros recursos ambientales.

Social: Se refiere a la cultura de la empresa respecto de la diversidad, los derechos humanos, la inclusión, entre otros criterios, así como a los vínculos establecidos con la comunidad (ciudadanía corporativa e iniciativas filantrópicas).

Gobierno corporativo: El gobierno corporativo se centra en el impacto que tienen los involucrados, ya que se relaciona específicamente con los accionistas y la administración de las compañías, al tiempo que aborda la estructura de los consejos, las remuneraciones de los directivos y los derechos de los accionistas. Abarcaría, por ejemplo, las remuneraciones, derechos de los accionistas y la relación entre accionistas y la administración de las compañías.

Cómo se lleva a cabo la inversión con criterios ESG

Este tipo de inversión puede manifestarse de diversas formas, pudiendo ser a través de la “exclusión ética”, evitando aquellas compañías o industrias que se considere inaceptables, ya sea para minimizar los perjuicios extrafinancieros como para promover un cambio que provenga de los mismos inversionistas, hasta la integración completa según criterios ESG, sobre cuya base pueden construirse carteras de inversión mediante la selección de los mejores activos en su clase a fin de maximizar los beneficios.

Si bien el movimiento por la inversión sostenible es nuevo en el ámbito financiero, su crecimiento ha sido rápido y su impacto ha trascendido los mercados, tal como lo demuestran los Principios para la Inversión Responsable y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP22) llevada a cabo en noviembre de 2016.

El futuro de la inversión sostenible parece prometedor. Según el Instituto para la Inversión de Morgan Stanley, 65% de los inversionistas individuales espera que la inversión sostenible aumente en los próximos cinco años. Morgan Stanley también concluyó que los inversionistas pertenecientes a la generación de los millennials tenían casi el doble de probabilidades de invertir en empresas o fondos que establecen como objetivo resultados sociales o ambientales específicos.

En la actualidad, S&P DJI posee más de 150 índices de sostenibilidad, incluyendo índices de eficiencia, índices de empresas que no utilizan combustibles fósiles, índices de compañías que realizan inversiones de impacto e índices de sostenibilidad con una superposición cuantitativa. Se espera un mayor crecimiento en los mercados de inversión con base en índices de sostenibilidad, ya que las metodologías basadas en reglas de estos indicadores permiten una mayor transparencia que la inversión activa.