Entrénate para soñar

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Entrénate para soñar, un itinerario concebido para  identificar tus propios sueños y alcanzarlos


–¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?

–Eso depende mucho del punto a donde quieras ir –contestó el Gato.

–Me da casi igual a dónde –dijo Alicia.

– Entonces no importa qué camino sigas - dijo el Gato.

                       Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll.


Sueños = Visión + Acción

¿Cuántas veces nos movemos pero no sabemos hacia dónde vamos?

Al final, caminamos "dando palos de ciego", de manera errática, muchas veces con buenas intenciones pero sin tener clara nuestra meta. Así se hace complicado alcanzar nuestros sueños, ¿verdad? Aunque a veces sucede lo contrario: tenemos claro dónde queremos llegar, pero no nos movemos, nunca pasamos a la acción.

Por eso son importantes los dos elementos, visión y acción, para alcanzar nuestros sueños. Y eso es lo que pretendo: que los lectores sepan que son capaces de conseguir todo aquello que se propongan, siempre que sea realista, pero además quiero dotarlos de las herramientas necesarias para conseguirlo. Porque soñar y alcanzar lo que soñamos, no es tarea fácil. Por un lado, porque hay que saber hacerlo, tenemos que aprender a soñar de forma satisfactoria (y no frustrante), y por otro, porque soñar de esta manera requiere un esfuerzo, un ritmo, una rutina y mucha laboriosidad.

Cuando hablamos de sueños, no nos referimos a una fantasía, sino a la proyección de un futuro visualizado. El sueño está directamente conectado con la intuición, las expectativas hacia uno mismo, la esperanza y la fe, y básicamente tiene que ver con cómo uno se ve dentro de unos cuántos años.

Los sueños responden a las metapreguntas[A1]  que nos formulamos en la vida: preguntas que nos invitan a ir en la búsqueda de sentido, más allá de la pregunta misma.

Si nos acostumbramos a soñar con calidad, tenemos muchas más opciones de alcanzar lo que deseamos. Esto implica aprender a pensar con el corazón con el fin de erguirnos sobre la vocación y el propósito.

Instrucciones para soñar

Si nos hacemos las preguntas adecuadas, de manera sencilla, clara y simple, mientras disfrutamos el presente, seguramente podremos averiguar cuál es nuestro sueño: el que, en lugar de una fantasía, nos hará vivir una larga y maravillosa aventura, porque el sueño es futuro visualizado. Otra posibilidad es que pensemos en cómo nos gustaría ser recordados, o qué es aquello que nos gustaría que diga nuestro obituario.

Sin embargo, soñar no es una tarea fácil. Más aún en estos tiempos que corren, en los que ya no queda tiempo para aburrirse y de esa forma poder recurrir a las soluciones que nos ofrece la imaginación –facultad humana para concebir ideas, proyectos o creaciones innovadoras– que está directamente vinculada con la habilidad de poder soñar y proyectarse. Lamentablemente, a partir del nacimiento de los medios de comunicación masiva en la década del ’50, la cultura del entretenimiento y la diversión ha ocupado todos los espacios en la imaginación de los niños y adolescentes. A esta pandemia se suman la cultura del videojuego, la invasión de la tecnología en la vida cotidiana de las personas y la explosión de las redes sociales, con las consecuencias nefastas que todo esto conlleva.

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles nos recuerda que “vivir como hombre significa elegir un blanco y apuntar hacia él con todas nuestras fuerzas, dedicando toda nuestra vida a alcanzar la meta que nos hemos propuesto”.

Para poder cumplir con este precepto, necesitamos desarrollar un marco de pensamiento que nos inspire y aliente a elegir y abrazar un propósito que nos permita ir en la búsqueda de nuestro propio proyecto de felicidad tanto a nivel individual como colectivo, para de esa forma poder transformar la realidad a través del esfuerzo, el estudio y el trabajo, pilares fundamentales del progreso.

Por lo tanto, a no deprimirnos si en el momento de tener que soñar sentimos que nos cuesta un poco bastante poder hacerlo.

La importancia de las metas

Nunca soplan buenos vientos para quien no sabe a dónde va.

Atribuido a Séneca.

Asignarnos metas, fijarnos objetivos, albergar propósitos… Los seres humanos nos dedicamos con frecuencia a estas tareas. Sin ir más lejos, el 1° de enero de cada año solemos fijarnos, como mínimo, algún pequeño propósito que, en general, tiene que ver con remediar algo que no nos satisface o con conseguir algo que deseamos (aunque no quede consignado por escrito o no llegue a materializarse jamás).

El contenido de las metas, los propósitos, los deseos, los anhelos, en el presente, no es más que una formulación. Por decirlo de algún modo, no existe más que en potencia. Sólo podrá alcanzarse en el futuro. Pero la importancia de hacerlo se manifiesta en el presente. Una meta no es sólo algo que se desea alcanzar en el futuro, sino que también es una brújula para navegar el presente.

Por lo tanto la importancia de las metas es doble: nos ofrecen al mismo tiempo un rumbo y un destino, y eso hace que podamos dotar de sentido a nuestras acciones presentes y futuras.

Ponerse metas, sirve para asignar sentido a nuestras acciones de hoy, nos ayuda a aceptar mejor las circunstancias actuales, nos da la fuerza y la orientación que se necesitan para cambiarlas cuando no son satisfactorias. Con una meta futura, podemos organizar mejor nuestra vida presente, encaminándola hacia ella.

¿Metas o sueños?

Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.

Atribuido a Vladímir Ilich Lenin.

Muchas veces nos fijamos metas y, pese a todo, ni la vida cobra sentido repentinamente, ni parece que hallemos nuevas energías para afrontar el camino… Por lo tanto, no basta con fijarse metas, porque éstas pueden venir impuestas por un principio económico, por un deseo externo (más social que personal), por un imperativo (conservar la salud). Los sueños, en cambio, son un patrimonio personal inexpugnable. Son solo nuestros y son los que alimentan el motor de nuestros deseos.

Cada persona tiene sus propios sueños. Pueden llegar a parecer estrafalarios en el contexto social que le ha tocado vivir. Pueden parecer humildes. Pueden parecer inalcanzables. O pueden parecer lógicos. Da igual. Su capacidad para darle sentido a la vida de quien los tiene, emana de que son los sueños de esa persona y no de otra. De ahí que sea fundamental que cada uno identifique cuáles son sus sueños.

Aunque soñar sea, efectivamente, un ejercicio de la libertad en el que cabe todo, una actividad que nos invita a imaginar que todo es posible, soñar con tino, soñar de tal manera que esos sueños nos reporten bienestar –presente y futuro–  no es materia tan sencilla.

La primera dificultad reside en identificar cuáles son nuestros verdaderos sueños: si lo hacemos, evitaremos malgastar nuestros esfuerzos en perseguir metas no deseadas.

Soñar con el corazón...y con la cabeza.

Muchos fracasos llegan porque las metas que emprendemos son imposibles en sí o imposibles para nosotros.

La inteligencia fracasada, José Antonio Marina.

Es importante fijarse metas; es importante que esas metas, esos objetivos, esos horizontes, representen nuestros deseos más íntimos y genuinos –y no los impuestos por la sociedad, por otras personas, por nuestra propia confusión o torpeza…–. Pero hay otras dos cuestiones esenciales que a su vez están interrelacionadas y que debemos tomar en cuenta: la calidad de ese sueño y nuestra propia capacidad para realizarlo.

Cabe aventurar que no hay casi nada que sea imposible. Solo hay que buscar el camino adecuado. A lo largo de la historia, el hombre ya ha demostrado que es capaz de muchas cosas que, en tiempos pasados, se habían considerado imposibles (o directamente nadie había alcanzado a imaginar). Pero puede resultar frustrante echarnos sobre nuestras espaldas un empeño semejante. Conviene que, una vez que hemos identificado genuinamente nuestro sueño, nos preguntemos si es posible o no. Y, una vez que hemos respondido a esto, conviene que nos preguntemos si es posible para nuestras capacidades y posibilidades.

¿Dé qué soy capaz?

Calibrar de lo que somos o no somos capaces es tarea delicada.

La inteligencia fracasada, José Antonio Marina.

Es importante saber si nuestros sueños son imposibles de realizar, o bien para evitarnos la frustración de intentar algo irrealizable, o bien para reconducir nuestro sueño de un modo en que sí pueda lograrse. También es fundamental que nos preguntemos si nosotros somos capaces de alcanzar ese sueño. ¿Tenemos las capacidades o las habilidades que se requieren? Si no las tenemos, ¿estamos dispuestos a trabajar por conseguirlas? Muchos de esos propósitos de Año Nuevo quedan relegados al cabo de poco tiempo, porque, en verdad, no estamos dispuestos a hacer lo necesario para convertirlos en realidad.

Probablemente, alentados por el motor de nuestro deseo, de nuestro sueño, seamos capaces de casi todo. A veces solo nos hace falta una buena motivación para que nos sintamos capaces de hacer algo… De modo que no sólo es importante saber situar nuestro sueño, sino que debemos también aprender a situarnos a nosotros mismos en relación con él. ¿Qué me falta para conseguirlo? ¿Con qué cuento? ¿Qué puedo hacer para conseguir aquello de que carezco?

Todos tenemos cualidades, todos tenemos habilidades y podemos mejorar nuestras cualidades o adquirir otras nuevas, y perfeccionar nuestras habilidades o aprender nuevas cosas. En todo caso, conocerse a uno mismo, saber de qué somos capaces y de qué no, es esencial para poder decidir si aquello que vamos a acometer es realizable o no.

Por último, en el camino hacia cualquier sueño se darán circunstancias de lo más dispares: habrá momentos difíciles que requerirán de nuestra paciencia para soportarlos; habrá cosas que deberemos aprender a hacer, y para ello necesitaremos constancia; habrá personas que quizá intenten disuadirnos de nuestro propósito, y para superar esos momentos necesitaremos decisión; habrá callejones de los que nos parecerá imposible salir, y para encontrar la salida necesitaremos creatividad… Por lo tanto, hay una serie de cualidades que, si las conocemos y las cultivamos, nos ayudarán a alcanzar nuestra meta.

En este sentido, para poder descubrirlas, debemos responder a 5 interrogantes globales de la manera más concreta y detallada posible:

¿CUÁL ES TU SUEÑO?

  • ¿Los sueños de las personas que te rodean son distintos o se parecen?
  • ¿Con qué sueñas?
  • ¿Cómo saber si eso que deseas hoy es realmente tu gran sueño?
  • ¿Tu sueño es realmente tuyo?
  • ¿Cómo te hace sentir tu sueño?
  • ¿Qué cualidades se necesitan para alcanzar tu sueño?

¿CÓMO ERES?

  • ¿Con qué disfrutas? ¿Qué te desagrada?
  • ¿Qué se te da bien?
  • ¿De las cualidades que se necesitan para alcanzar tu sueño, ¿cuáles tienes?
  • ¿Tu sueño es difícil de realizar?
  • Para alcanzar tu sueño, ¿son suficientes tus cualidades?
  • ¿Tienes alguna dificultad que te pueda impedir alcanzar tu sueño?

¿CUÁN LEJOS ESTÁ TU SUEÑO?

  • ¿Qué distancia hay entre tu sueño y tú?
  • ¿Qué metas intermedias pueden mantener vivo tu sueño?
  • ¿Con qué ayudas cuentas para alcanzar tu sueño?
  • ¿Cómo puedes aprovechar la ayuda de tu entorno para alcanzar tu sueño?
  • ¿Qué obstáculos hay entre tu sueño y tú?
  • ¿Qué puedes hacer para superar los obstáculos que hay entre tu sueño y tú?

¿CÓMO PUEDES HACER REALIDAD TU SUEÑO?

  • ¿Qué caminos conducen a tu sueño?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguir tu sueño?
  • ¿Qué camino te conviene elegir para alcanzar tu sueño?
  • ¿Tienes un plan para alcanzar tu sueño?
  • ¿El plan que tienes para alcanzar tu sueño es realista?
  • ¿Cómo puedes disfrutar del plan que tienes para alcanzar tu sueño?

¿ESTÁS ALCANZANDO TU SUEÑO?

  • ¿Estás cumpliendo el plan que te trazaste para alcanzar tu sueño?
  • Para alcanzar tu sueño, ¿necesitas cambiar de plan?
  • ¿Cómo puedes mejorar el plan que tienes para alcanzar tu sueño?


8 pasos para convertir tus sueños en una realidad tangible

por Marcelo Berenstein

1.    Elige tus metas: el paso inicial que debeS de dar, después de realizar el ‘check in’, es el de seleccionar perfectamente cuáles son las dos metas clave de tu proyecto.

2.    Comparte tu idea y planea en grupo: tras conocer esas metas que se tienen con el proyecto que se va a realizar, llega el momento de planear, una etapa que no deben sOlo de participar las cabezas del proyecto, sino todos los que verdaderamente estarán involucrados.

3.    Actúa en base a resultados: la etapa de planeación debe estar apoyada en una serie de acciones detalladas que se realizarán. Las mismas tienen que tener bien establecidos los resultados que se deben obtener en cada paso. Toma en cuenta que estos resultados deben ser perfectamente medibles.

4.    Aprende a delegar: el paso anterior estará apoyado por la elección de personas que estarán encargadas de cada equipo de trabajo, quienes responderán a cualquier problema o duda que se pudiera presentar en el proyecto.

5.    Información para todos: una de las claves y elementos más importantes es la comunicación efectiva, que permitirá que todas las personas involucradas sepan todos los detalles relevantes del proyecto que se está creando.

6.    Mantente en ACCIÓN: sí, definitivamente la palabra ACCIÓN debe estar en mayúsculas, ya que muchas veces las compañías se quedan únicamente en la etapa de planeación, sin darse cuenta que eso no es lo más importante.

7.    Dale seguimiento a las acciones: como director de una compañía o cabeza de un proyecto debes de estar constantemente dando seguimiento a los trabajos y avances que va realizando cada una de las áreas involucradas.

8.    Analiza el proceso: una vez que tienes ya en tus manos todo lo realizado, es importante que evalúes cada uno de los pasos que se dieron, para que posteriormente puedas mejorar el trabajo con base en la experiencia que se tuvo.

“Soñar no es tumbarse en la hierba a ponerle forma a las nubes. Soñar es aspirar a lo mejor para uno mismo y tomar la decisión de conseguirlo”.