Ciudadanía global

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Sin lugar a dudas, el gran protagonista y emergente social de la Revolución Industrial fue el trabajador, que durante varias décadas se constituyó en el protagonista de este período de la historia del mundo, logrando que enormes masas alcanzaran la tan ansiada y valorada inclusión económica y social. Sin embargo, habiendo logrado numerosas conquistas sociales desde fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, los trabajadores de esta nueva era no quieren quedarse instalados en ese rol social, sino que aspiran a convertirse en verdaderos ciudadanos de un mundo globalizado, lo que representa un cambio enorme. Estos ciudadanos, que se atreven a soñar futuros compartidos y que son los grandes agentes del cambio que se está gestando actualmente a nivel global, observan permanentemente a las instituciones desde una mirada vigilante y, para renovarles la licencia social que éstas necesitan para operar, les exigen el desarrollo y la práctica de una nueva agenda que implica un nuevo pacto social basado en el bienestar y la calidad de vida.

El ciudadano global

El ciudadano global es una persona activa, que participa y se compromete. Un actor político-cosmopolita que influye en la agenda pública en todos los niveles: local, regional y global. Los ciudadanos globales son ciudadanos formados e informados, con autonomía moral desarrollada, que miran la realidad con criterio propio y operan en redes virtuales y reflexivas, alimentan la discusión, promueven el diálogo y crean conocimiento. Son personas con un mayor grado de conciencia de sus propios actos, que adhieren a tres principios básicos: la defensa de los Derechos Humanos, la defensa del medioambiente y la convicción de que la globalización tiene que estar acompañada por un mejoramiento de las condiciones de vida del planeta.

Richard Falk distingue cinco imágenes de la ciudadanía globalizada:

a) el reformador global,

b) la elite empresarial global,

c) el 'manager' del orden global en torno a problemas ambientales,

d) el regionalista políticamente consciente, y

e) el emergente activista transnacional.

Todas estas imágenes de ciudadanos globales formarían parte de una comunidad globalizada, que comparte la responsabilidad social, la solidaridad y el sentimiento por la equidad, así como el respeto por la naturaleza y el sistema Vida en todas sus formas.

La ciudadanía globalizada también debería estar vinculada a una democratización global, que extienda nociones de derechos y obligaciones a escala planetaria. La extensión de la ciudadanía en nuestra época, dando por hecho la globalización de la vida y del capital, dependerá de construir y promover una agenda transnacional más sólida y un sentido de comunidad acorde, así como de estimular la participación más amplia de las masas, para contribuir al proceso de una "globalización desde abajo". Dependerá también del sentido del tiempo que se tenga, y de actuar considerando a las generaciones por nacer.

Esa comunidad política global tendrá premisas en torno a la solidaridad global o a la solidaridad entre las especies vivas, en co-evolución y co responsabilidad, distinguiendo un destino común y, al mismo tiempo, como reconocimiento de lo diverso y lo plural de las experiencias históricas y culturales. Por todo lo anterior, la ciudadanía global es aún un proyecto ideal, es el delta del cambio posible a través de la conformación de comunidades globales que participan del civismo global.

Más información:

Ciudadano del mundo

Globalización