Bonos verdes

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Los bonos verdes son títulos de crédito emitidos por instituciones públicas o privadas que están calificadas para manejarlos. Son activos líquidos y de ingreso fijo que buscan realizar proyectos verdes, es decir sustentables, y obtener financiamiento por parte de inversionistas interesados para, al final, retornar el rendimiento de su inversión.

El Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (CFI) son algunas de las instituciones que buscan impulsar el desarrollo de este nuevo mercado de inversión para ayudar al medio ambiente y, además, para poder ofrecer un instrumento nuevo de inversión que tenga liquidez y rendimientos fijos.

En América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoya a los países en el diseño de estrategias de incentivo para el desarrollo de mercados nacionales de bonos verdes, con proyectos actualmente en Perú, Colombia, Argentina, Brasil, México y Ecuador. BID trabaja con Bancos Nacionales de Desarrollo (BND), agencias gubernamentales y organismos reguladores del sector financiero, brindando asistencia técnica a lo largo de todo el proceso de estructuración y emisión de bonos verdes.

Historia de los bonos verdes

El mercado de los bonos verdes comenzó en 2007, cuando la mayor parte de los bonos verdes fueron emitidos por bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la Corporación Financiera Internacional. Desde su inicio son utilizados para proyectos que no afectan negativamente al clima ni al medio ambiente.

Los primeros inversionistas se vieron atraídos por este nuevo instrumento financiero debido a que es una inversión líquida de renta fija y por el rendimiento positivo que puede dar. Posteriormente, llegaron más inversores institucionales, como fondos de pensiones, que ahora manejan en sus carteras inversiones sostenibles.

Laura Tlaiye, asesora de sostenibilidad en el Banco Mundial dice al respecto que “la degradación ambiental, la pobreza y los efectos del cambio climático amenazan el bienestar y la estabilidad de los países, las comunidades, los recursos y las empresas. Los inversionistas reconocen cada vez más las amenazas que estas fuerzas crean para el valor financiero a largo plazo y las están teniendo en cuenta cada vez más en sus opciones de inversión”. Los bonos verdes traen consigo varios beneficios para los pequeños inversionistas, ofreciéndoles una manera más segura de invertir su dinero. A manera de ejemplo, en Massachusetts, Estados Unidos, el gobierno estatal recibió alrededor de 1000 pedidos para un bono verde por parte de inversionistas individuales con interés en apoyar proyectos de inversión sustentable del estado.

Programas para fomentar la emisión de bonos verdes

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsa varios programas de asistencia técnica. Uno de ellos es el programa RG-T2720 para fomentar la emisión de bonos verdes en América Latina y el Caribe. Este programa apoya, por un lado, a gobiernos y a bancos nacionales de desarrollo (BND) para fomentar la expansión de los mercados locales de bonos verdes y movilizar recursos domésticos y, por el otro, a los que desean emitir bonos verdes.

Los bancos nacionales de desarrollo reciben asistencia técnica del BID durante todo el proceso, que va desde la identificación de la cartera de proyectos, la estructuración del bono, la obtención de una segunda opinión independiente y/o certificación y la promoción, hasta la emisión de los títulos.

Otro programa es el RG-X1244, de Financiamiento Verde en América Latina y el Caribe para Movilizar la Inversión Privada en Medidas de Mitigación y Modelos de Negocio Sostenibles y con Bajas Emisiones de Carbono Mediante Bonos Ambientales. Su objetivo es apoyar los BND en la promoción de estrategias de financiación orientadas a movilizar inversiones del sector privado en eficiencia energética y energías renovables.

El Programa del BID incluye un fuerte componente de difusión de conocimiento, de alcance amplio, que se pone a disposición del público y de los actores interesados a través de la Plataforma Green Finance LAC.

Algunas instituciones financieras ajenas al Grupo Banco Mundial, pusieron a su vez en marcha un conjunto de principios o reglas voluntarias sobre los bonos verdes, que dan detalles y describen el proceso de diseño, divulgación, gestión e información sobre estos activos, con el fin de proveer mayor claridad y transparencia tanto a inversionistas como a emisores recientemente llegados a este mercado.

La Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA por sus siglas en inglés) actualizó en junio de 2018 los Principios para los bonos verdes (Green Bond Principles, GBP), que constituyen una guía voluntaria para todos los agentes del mercado a la hora de realizar emisiones de bonos verdes, centrándose en el suministro de información a los inversores, entre otros aspectos.

La Iniciativa de Bonos Climáticos y los Principios de Bonos Verdes

La Iniciativa de Bonos Climáticos (Climate Bonds Initiative) ("CBI" por sus siglas en inglés) y los Principios de Bonos Verdes de ICMA ("GBP" por sus siglas en inglés) son dos mecanismos de certificación internacional actualmente disponibles para cualquier emisor que desee emitir bonos verdes y actúan como guardianes de facto para evaluar la elegibilidad y las credenciales de los bonos verdes. Adicionalmente, muchas jurisdicciones han desarrollado sus propias taxonomías estableciendo lo que constituye un bono verde.

La CBI se formó en el año 2009 por la Red de Mercados Financieros Sostenibles y está respaldada por el Proyecto de Revelación de Emisiones de Carbono (Carbon Disclosure Project).

Es una organización internacional sin fines de lucro enfocada en movilizar el mercado de bonos para dar soluciones a problemas relacionados con el cambio climático.

En el año 2010, con el fin de reducir los costos de capital para los proyectos relacionados con el cambio climático y aumentar los mecanismos de agregación para sectores fragmentados, la CBI creó el Estándar de Bonos Climáticos y el Esquema de Certificación ("Esquema CBSC"), el cual sirve como un esquema de etiquetado similar al del comercio justo (fairtrade) para los bonos.

El Esquema CBSC es utilizado globalmente por emisores de bonos, gobiernos, inversionistas y mercados financieros con el objeto de priorizar inversiones que contribuyan genuinamente a enfrentar el cambio climático.

El CBI distingue los siguientes tipos de bonos:

• Bonos verdes climáticos

• Bonos verdes mixtos (con varios destinos)

• Bonos verdes de transporte

• Bonos verdes para edificación

• Bonos verdes para energías renovables sin especificar el tipo de energía

• Bonos verdes para energía eólica

• Bonos verdes para energía solar

• Bonos verdes para energía geotérmica

Los Principios de los Bonos Verdes (GBP) se crearon en el año 2014 y fueron el resultado de una colaboración conjunta entre intermediarios del mercado de capitales, emisores, inversionistas y organizaciones medioambientales bajo el liderazgo de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales ICMA.

Los GBP son una guía de procedimiento voluntario y se establecieron con el fin de fomentar una mayor transparencia y divulgación uniforme por parte de los emisores y promover la integridad en el mercado de los bonos verdes mediante el establecimiento de reglas recomendadas para cada paso de una emisión de dichos bonos.

Fueron concebidos para usarse ampliamente por el mercado dado que:

• Proporcionan orientación a los emisores sobre los componentes clave involucrados en el lanzamiento de un Bono Verde creíble.

• Ayudan a los inversores promoviendo la disponibilidad de la información necesaria para evaluar el impacto ambiental de sus inversiones en Bonos Verdes.

• Ayudan a las entidades intermediarias a dirigir el mercado hacia nuevas prácticas que facilitarán futuras transacciones.

Los GBP (actualizados por ICMA anualmente) se dividen en los siguientes cuatro componentes:

Uso de los ingresos: los ingresos de la emisión deben utilizarse para el financiamiento o refinanciamiento de proyectos verdes.

Proceso para la evaluación y selección de proyectos: se alienta a los emisores a divulgar sus objetivos y políticas medioambientales globales y los objetivos de sostenibilidad ambiental de los proyectos verdes específicos que serán financiados.

Gestión de los ingresos: se recomienda a los emisores establecer un sistema de gestión independiente para hacer un mejor seguimiento del uso de los ingresos netos de la emisión, incluyendo el establecimiento de una sub-cuenta para mantener dichos ingresos, la creación de un sistema de control interno para monitorear de cerca y controlar el movimiento del dinero de la cuenta de ingresos netos a los proyectos verdes, y la contratación de un tercero (como un auditor o un consultor de controles internos) para verificar su gestión interna y sistemas de seguimiento.

Informes: mientras los bonos verdes se encuentren en circulación, los emisores deberán divulgar anualmente información actualizada indicando las proporciones de los ingresos netos asignados y no asignados a cualquier proyecto verde que haya sido financiado y/o que se financiará con el producto de la emisión del bono verde, así como también el progreso del desarrollo y el impacto de los proyectos verdes financiados. Los GBP alientan a los emisores a aplicar medidas de desempeño tanto cualitativas como cuantitativas, para describir el estado de avance de los proyectos verdes y su desempeño estimado cuando se encuentren totalmente operacionales).

Para evitar el riesgo de auto-certificación por parte de los emisores en el mercado de bonos verdes, los GBP recomiendan la contratación de revisores externos para confirmar que los bonos que se emitirán se encuentren alineados con los cuatro componentes principales de los GBP. Las revisiones externas pueden variar en términos de alcance.

Proyectos relacionados

Si bien los países de América Latina y el Caribe (ALC) aparecen aún como participantes relativamente menores en el mercado global de bonos verdes, hay un interés creciente de las instituciones financieras de la región en la utilización de este instrumento financiero. La expansión de las emisiones de bonos verdes en el ámbito regional permitiría reducir la brecha de financiamiento que, según el Banco Interamericano de Desarrollo, existe en la región, para atender inversiones necesarias en infraestructura y en la acción climática.

Así, el Programa de asistencia técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se está implementando en Brasil, Colombia y México:

En Brasil, el BID está trabajando con el Banco de Desenvolvimento de Minas Gerais (BDMG) para evaluar el potencial de una emisión de bonos verdes. Además, en conjunto con la Associação Brasileira de Desenvolvimento (ABDE) y la Comissão de Valores Mobiliários (CVM), lanzó un Laboratorio de Innovación Financiera, que está apoyando al gobierno de Brasil en la evaluación del potencial del país para emitir bonos verdes y desarrollar un mercado doméstico de bonos verdes, analizando las experiencias internacionales y buscando identificar buenas prácticas. En 2017, el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (Bndes) emitió US$ 1 000 millones en bonos verdes en el mercado internacional, listados en el Luxembourg Green Exchange, apoyados en proyectos de generación de energía eólica o solar. Fue ese el primer bono verde de un banco brasileño.

En Colombia, el BID está trabajando con Bancóldex, el banco de desarrollo para el crecimiento empresarial en Colombia, y con Findeter, Financiera de Desarrollo Territorial. Gracias a la asistencia técnica del Programa impulsado por el BID, en 2017 Bancóldex emitió el primer bono verde en el mercado público de valores colombiano, a través de la Bolsa de Valores de Colombia.

En México, el BID está apoyando a Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), una institución dedicada a apoyar el desarrollo de los sectores rural, agropecuario, forestal y pesquero del país, a emitir su primer bono verde.

En el mundo existen ya miles de proyectos relacionados y financiados con los bonos verdes, pero los principales son estos:

Túnez: Los recursos captados por la emisión de bonos verdes se utilizan para mejorar la eficiencia en el riego y suministro de agua fiable en zonas rurales.

China: Los recursos captados se utilizan para reducir la vulnerabilidad de las comunidades que habitan en ese país ante los desastres naturales, implementando sistemas de control y alertas de inundaciones.

México y Colombia: Se implementan sistemas de transporte público "limpio", mediante energías renovables, buscando aumentar la eficiencia energética.

Perú: Se amplia el suministro de energía basado en energía solar en zonas rurales.

Chiapas, México: Se implementan sistemas de riego mediante bombeo tradicional con energía generada a través de paneles fotovoltaicos. Además de ser uno de los países principales que manufacturan paneles fotovoltaicos, México es considerado como pieza clave dentro del conocido Cinturón Solar, ya que si el potencial solar se explotara, podría generar una gran cantidad de energía para autoabastecerse o ser exportado.

Sudáfrica: Se diversifica la generación de electricidad, mediante energía a carbón, uso de espejos que reflejan y concentran los rayos del sol.

Armenia: Se apoya a un banco para solventar y poder otorgar préstamos para viviendas que implementen recursos para una eficiencia energética.

Últimos bonos emitidos por los bancos de desarrollo

El bono verde más reciente emitido por el Banco Mundial es el Bono Verde de Referencia, a la fecha el mayor en dólares estadounidenses. Este bono refleja un gran crecimiento e innovación en un mercado que apoya el desarrollo para cuidar el medio ambiente, llegando a un grupo cada vez mayor de inversores que buscan poner su dinero en algo que tenga un impacto positivo.

El Banco Mundial emite periódicamente estos bonos por miles de millones de dólares y los vende a bancos centrales y a grandes inversores institucionales.

El objetivo principal de los bonos verdes es que los inversores privados financien la lucha contra el cambio climático. El número de inversores interesados ha aumentado con cada nueva emisión de bonos verdes. Alex von zur Müehlen, tesorero del Grupo Deutsche Bank, afirma al respecto: “los instrumentos verdes destacados de emisores triple A, como el Banco Mundial, aumentan aún más el atractivo del mercado de los bonos verdes, promoviendo la inversión en proyectos sostenibles que mitiguen los efectos del cambio climático con ganancias comercialmente interesantes”.

Perspectivas hacia el futuro

A pesar de los reveses políticos en ciertas jurisdicciones, la comunidad internacional está generalmente de acuerdo con la necesidad de tomar medidas urgentes con respecto al cambio climático. En este contexto, la industria financiera internacional, a través de iniciativas de financiamiento verdes, continuará desempeñando un papel fundamental para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París e iniciativas similares, incluyendo la transición hacia una economía global con bajas emisiones de carbono.

Para fines del año 2030, los proyectos relacionados con el cambio climático necesitarán una inversión de aproximadamente US$90 billones. Actualmente, sin embargo, la proporción de bonos verdes en relación con el porcentaje de todas las emisiones de bonos sigue siendo muy baja. En este contexto, se espera que los bonos verdes que iniciaron la tendencia de este tipo de financiamientos continúen a la vanguardia de las iniciativas de financiamientos verdes y otros financiamientos sostenibles destinados a cumplir los objetivos climáticos globales.

Se espera también que las políticas e iniciativas de financiamiento sostenible a nivel nacional e internacional continúen surgiendo y desarrollándose a través del sistema financiero, fomentando el crecimiento del mercado de bonos verdes. Con la proliferación de iniciativas de financiamiento sostenible, existe un consenso cada vez mayor sobre la importancia de la armonización y estandarización de las definiciones verdes, las taxonomías y las normas de divulgación. Sin embargo, el crecimiento sostenible del mercado de los bonos verdes no solo dependerá de los esfuerzos de las entidades y organizaciones supranacionales, de los soberanos y de los sub-soberanos, sino que también del continuo desarrollo de la concientización y sensibilización de las empresas privadas, los administradores de fondos y la comunidad de inversionistas.

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