Temperamento, carácter, personalidad, conducta y comportamiento

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El carácter es el conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia de una cosa, o la manera de pensar y actuar de una persona o una colectividad, y por los que se distingue de las demás. Carácter proviene de una palabra griega que significa: “marca”; una marca en la vida que define a los sujetos que la poseen. A pesar de las tergiversaciones del término, “una persona de carácter” significa que tiene:

  • fidelidad a sí mismo
  • firmeza en esa fidelidad
  • una sola dirección en la vida

Decimos otra vez: carácter es el resultado de costumbres, actitudes, hábitos, que vamos formando en la vida. “Siembra una acción y recogerás un hábito, siembra un hábito y recogerás un carácter”.

El carácter de una persona es la manera en la que esta persona reacciona habitualmente frente a una situación. Es también la forma de expresar esta manera de reaccionar, señalando que la persona posee tal o cual perfil, característica o inclinación. Por ejemplo, se dice que una persona es generosa, altruista, bondadosa y/o servicial si le gusta servir y ayudar a otros. Y por su parte, alguien será calificado como rencoroso, si es muy riguroso y estricto con lo que dicen y hacen otros, si considera que los demás se expresan y actúan de una forma que no es de su agrado, y si mantiene esta molestia, fastidio y/o enfado por largo tiempo sin olvidar y sin perdonar.

¿Qué entendemos por carácter?

El carácter de una persona se compone de un conjunto de rasgos o expresiones que se manifiestan en su forma general de actuar.

Nos habla de aquello que lo individualiza, así que puede decirse que son aquellos componentes que expresan de una manera particular y distintiva su modo de ser y comportarse.

Carácter nos sugiere una cosa profunda y fija, tal vez innata, una estructura básica. Pero en realidad no es algo rígido que se traiga al nacer, sino que se ve afectado profundamente por el medio ambiente, la cultura y el entorno social donde cada persona se forma. De modo que el carácter es un componente que se ve fuertemente influido por todo lo que nos rodea como la educación, el entorno social y familiar, las amistades, los compañeros de trabajo, etc. Algunos autores dicen que el carácter no termina de formarse hasta el final de la adolescencia. Aunque en verdad es algo que se modifica durante toda la vida, en mayor o menor medida, según el empeño de cada uno.

Es importante aclarar que no es lo mismo carácter que temperamento. Este último se basa en los aspectos biológicos del carácter y está vinculado con la fisiología de cada uno, con factores genéticos que influyen significativamente en las conductas sociales de los individuos (si es hombre o mujer, alto o bajo, grueso o delgado…).

El carácter, por su parte, es el conjunto de aspectos meramente psicológicos, que se moldean con la educación y los hábitos, y permiten una reacción del individuo frente a las experiencias. Debemos señalar, sin embargo, que el carácter está íntimamente ligado al temperamento y que actúa como consecuencia de él en la mayoría de las personas.

Diferencias entre temperamento y carácter

Por Marcel Gratacós

Existen diferencias entre temperamento y carácter, aunque estos dos conceptos suelen usarse de forma intercambiable, especialmente en el lenguaje coloquial. En este sentido, suele resultar habitual que tanto temperamento como carácter se utilicen como sinónimos de personalidad. No obstante, ninguno de los dos determina por completo la forma de ser de las personas.

Asimismo, temperamento y carácter definen aspectos concretos acerca de los atributos personales de los seres humanos.

De forma general, el temperamento es un concepto que define los elementos más biológicos y genéticamente determinados sobre la forma de ser de las personas. En cambio, el carácter hace referencia a la asociación entre los factores biológicos y los elementos ambientales que participan en la conformación de los atributos personales de los individuos.

10 diferencias entre temperamento y carácter

1-    Innato vs. adquirido

Temperamento y carácter difieren en su origen etiológico. Es decir, en los factores que intervienen en su desarrollo. En este sentido, el temperamento se caracteriza por presentar una base innata, mientras que el carácter resulta un elemento adquirido.

De forma general, se puede interpretar el temperamento como esa parte de la personalidad que procede de los elementos genéticos e innatos, y el carácter de los factores ambientales y la relación del individuo con el mundo externo.

Por este motivo, se sustenta que el temperamento es innato y biológico, mientras que el carácter implica aspectos personales elaborados a través de la relación entre los componentes genéticos y los factores externos.

2-    Biológico vs. social

En el mismo sentido que el punto anterior, temperamento y carácter se diferencian por presentar una base biológica y social respectivamente. El temperamento forma parte de la dimensión biológica del desarrollo de las personas. Esto quiere decir que constituye una serie de atributos acerca de la forma de ser, actuar y comportarse que forman parte del desarrollo genético del ser humano.

En cambio, el carácter incluye tanto la dimensión biológica como la dimensión social de la persona. Así pues, el carácter puede interpretarse como una modulación y modificación del temperamento del individuo. Esta diferencia entre temperamento y carácter radica en su origen divergente comentado anteriormente.

El temperamento nace y se desarrolla únicamente a través del genoma humano. En cambio, el carácter implica la presencia de una cierta modificación de los atributos genéticos mediante la relación del individuo con su entorno y su desarrollo con su contexto sociabilizador.

3-    Genética vs. ambiente

Las dos diferencias anteriores pueden englobarse dentro de la dicotomía que da lugar a la descripción y explicación del desarrollo psicológico y mental de las personas: la genética y el ambiente.

En este sentido, se postula que en la conformación de la personalidad de los individuos participan de forma bidireccional estos dos elementos. Dicho de otra forma, el ambiente y la genética se retroalimentan para constituir la forma de ser de las personas.

Es importante tener en cuenta que el carácter no hace referencia únicamente a los estímulos ambientales o externos que se encuentran involucrados en la conformación de la personalidad. Más bien, el carácter define un amplio componente mental que se deriva de las modificaciones que padece el temperamento a través del contacto con el ambiente que realiza el sujeto.

4-    Estable vs. modificable

Otra diferencia importante entre temperamento y carácter radica en su estabilidad. Es decir, en su capacidad de modificación y adaptabilidad al entorno.

Al estar originado por factores genéticos, el temperamento es un elemento altamente estable de las personas. Por este motivo, constituye la parte más inamovible de la forma de ser.

En este sentido, el temperamento se manifiesta de forma idéntica en distintas situaciones y no presenta ningún tipo de modificación con el paso del tiempo.

En contrapartida, el carácter engloba una serie de atributos mucho más inestables y modificables.

De hecho, su conformación depende de la relación del sujeto con el ambiente por lo que dependiendo de cómo sea esta, el carácter adoptará una serie de atributos determinados.

5-    Educable vs. no educable

En el mismo sentido que el punto anterior, el temperamento y el carácter se diferencian por su grado de “educabilidad”.

Al resultar un elemento estable e inamovible, el temperamento no es educable. Es decir, no se puede modificar y trabajar para que este mejore.

Las respuestas conductuales que dependen del temperamento están fuertemente determinadas por el componente genético del individuo, por lo que la intervención que se puede realizar es mínima.

En cambio, sucede todo lo contrario con el carácter. Este depende del contexto y, por lo tanto, resulta altamente educable. Los modales, las pautas de comportamiento, las conductas aprendidas… Todos estos aspectos constituyen respuestas educadas que se desarrollan, es decir, forman parte del carácter de la persona.

6-    Controlable vs. no controlable

Al resultar inamovible, inmodificable y “no educable”, el temperamento resulta también un elemento altamente incontrolable. Es decir, las respuestas conductuales y cognitivas que se basan en los aspectos biológicos de la persona suelen presentarse de forma automática.

En cambio, los atributos referentes al carácter sí que son controlables por la persona. De forma general, la inhibición conductual, la represión o la adopción de conductas sensatas suelen estar guiadas por el carácter, en cambio, las respuestas más impulsivas e instintivas suelen estar sujetas al temperamento.

7-    Genotipo vs. fenotipo

De forma general, temperamento y carácter pueden diferenciarse en la dicotomía genotipo y fenotipo que participa en el desarrollo de los seres humanos.

En este sentido, el genotipo es la clase de la que se es miembro según los factores hereditarios internos de un organismo, sus genes y por extensión, su genoma.

Se basa en el contenido genético de un organismo y, por lo que respecta a la personalidad del individuo, se manifiesta mediante el temperamento.

El fenotipo, en cambio, es la clase de la que se es miembro según las cualidades físicas observables en un organismo, incluyendo su morfología, fisiología y conducta a todos los niveles de descripción.

Constituye las propiedades observables de un organismo y en el campo de la personalidad se manifiesta a través del carácter.

8-    Determinación genética

La determinación genética del comportamiento postula que la forma de ser de las personas se encuentra mayormente determinada por sus atributos hereditarios.

De este modo, los genes y el genoma humano resultarían elementos clave a la hora de determinar la personalidad de los individuos.

Estos aspectos se encuentran bien representados a través del temperamento, el cual indica una serie de atributos acerca de la forma de ser que se rigen únicamente por la determinación genética de las personas.

9-    Intervención de la experiencia personal y el ambiente

El efecto del ambiente y la experiencia personal dentro del contexto es otra de las líneas de investigación acerca de la conducta humana. Estos elementos no se encuentran representados dentro del temperamento, pero sí que adquieren su máxima expresión en el carácter. El carácter pone de manifiesto que los atributos genéticos de las personas pueden verse sometidos a modificaciones y, por lo tanto, la forma de ser de los sujetos depende de los efectos que causen los factores ambientales en el temperamento.

10- Adquisición de hábitos

Finalmente, la adquisición de hábitos es otro aspecto que permite diferenciar el carácter del temperamento. De hecho, muchas investigaciones han puesto de manifiesto que el carácter se forma a través de la conjunción del temperamento con los hábitos aprendidos en el ambiente. Finalmente, la conjunción entre carácter (temperamento y hábitos aprendidos) con el comportamiento, daría lugar a la personalidad.

Personalidad

La personalidad es una construcción psicológica, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida.

El concepto de “personalidad” proviene del término “persona”, denominación que se utilizaba en el latín clásico para la máscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad. Sin embargo, ya en ese entonces se hablaba en un sentido amplio y figurado de personas para referirse a los roles, es decir a “como quién” o “representando a quién” actuaba un determinado actor teatral tras su máscara. ​ El concepto paulatinamente se transfirió a otras esferas de la sociedad, más allá del teatro, pero en la Roma antigua, “personas” eran solamente los ciudadanos, jurídicamente provistos de derechos (en contraste con los esclavos que no eran considerados personas, puesto que no podían decidir sobre su propio actuar, ni menos aún deliberar sobre el de los demás). El concepto estaba inicialmente muy restringido a aquellos ciudadanos poderosos, que gozaban de honra, prestigio y, en respeto a su dignidad, eran los únicos poseedores de derechos ciudadanos. Con la llegada de la Era Cristiana, el concepto de persona cambia de significado para poder significar el dogma de la Trinidad (Dios es uno sólo en cuanto a su naturaleza) y el dogma de la Encarnación (La segunda Persona de la Trinidad, asumió una naturaleza humana, sin dejar de tener una naturaleza divina). Esta unión se realiza "en la persona". Así, persona pasa a significar, según la definición clásica del filósofo cristiano Boecio a “la sustancia individual de naturaleza racional, y según Tomás de Aquino al "subsistente distinto en naturaleza intelectual". Este es el concepto de persona que ha pasado con algunas modificaciones a veces, hasta nuestros días, y que fundamenta que todo individuo de naturaleza humana es persona, independientemente de sus circunstancias biográficas, genéticas, sociales o económicas, y es un individuo dotado de una especial dignidad.

En el transcurso de los siglos, el concepto de “persona” se fue transformando gradualmente en uno más general hasta llegar utilizarse en el sentido coloquial actual, es decir, prácticamente como sinónimo de ser humano. En el contexto de este desarrollo conceptual, la aparición del adjetivo “personal” facilitó el desarrollo del sustantivo “personalidad”, utilizado para designar la totalidad de características personales que interactúan dinámicamente entre sí para producir aquél estilo relativamente estable de desenvolverse individual y socialmente que un individuo posee. No debe confundirse el concepto de persona con el de personalidad. Mientras que el primero designa al individuo en su totalidad, el segundo designa un aspecto suyo, el conjunto organizado de sus disposiciones a la operación.

Definición de la personalidad

Al tratarse de un concepto básico dentro de la psicología, a lo largo de la historia ha recibido numerosas definiciones, además de conceptualizaciones más o menos intuitivas. Algunos autores han organizado y clasificado estas definiciones en grupos.

La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientos, sentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada individuo, que persisten a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones, distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás.

La personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, aun en distintas situaciones o momentos, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente. Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte vinculación con la construcción de la identidad, a la cual modela con características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que finalmente describe a la persona. Ese comportamiento tiene una tendencia a repetirse a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que esa persona se comporte de modo igual en todos los casos. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, que nos permite afrontar la vida y mostrar el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Nos permite reaccionar ante ese mundo de acuerdo al modo de percepción, retroalimentando con esa conducta nuestra propia personalidad. La personalidad será fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales.

Diferencias entre temperamento, carácter y personalidad

La tradicional distinción entre “temperamento, carácter y personalidad” ha sido objeto de numerosos análisis y estudios en el campo de la psicología, desde las tesis cognitivas hasta el actual enfoque emocional de la personalidad, incluso, en muchos momentos, términos como “carácter” y “personalidad”, se han utilizado indistintamente. Al margen de las diferentes teorías, cada uno de los tres conceptos posee cualidades propias y distintivas que las diferencian. En el siguiente cuadro, lo analizamos:

Temperamento carácter personalidad.jpg

El temperamento es la “materia prima”, el material sobre el que se modela el carácter y la personalidad, es innato, heredado e inmodificable, mientras que el carácter es el resultado de actuar sobre esa “materia prima” mediante la interacción con el entorno y las personas que nos rodean y mediante las acciones educativas. Es, por lo tanto, adquirido, modificable y educable y podemos controlar su manifestación externa. Mientras que con el temperamento nacemos, es en la etapa de la niñez y adolescencia cuando vamos configurando el carácter, mediante el proceso relacional y educativo.

Como resultado la personalidad constituye la Integración de los diferentes hechos físicos y psíquicos de la persona, de su temperamento y su carácter y determina su modo de actuar. Es, además de un modo de ser, un modo de actuar: una persona puede ser cobarde (carácter) pero comportarse valerosamente (personalidad). La personalidad de cada individuo es además única porque es el resultado de la relación “característica” que tienen sus sistemas psíquicos: percepción, cognición, emoción, motivación y acción.

Conducta y comportamiento

La conducta hace referencia a la manifestación de nuestro comportamiento. Se utiliza para describir las diferentes acciones que ponemos en marcha en nuestra vida diaria. La conducta se puede definir como la realización de cualquier actividad en la que esté implicada una acción, o un pensamiento o emoción.

Las personas en todo momento, de una manera u otra, llevamos a cabo una conducta. Por ejemplo, aunque estemos callados pensando, observando, resolviendo un problema mentalmente, etc. nos estamos comportando de alguna forma. La ausencia de conducta no existe; este término se refiere tanto a lo que hacemos, como a lo que pensamos y sentimos.  La conducta humana lo engloba todo (lo emocional, lo cognitivo, lo motor…)

La RAE define la conducta como la “manera con la que los hombres se comportan en su vida”.

La psicología aborda la conducta desde el punto de vista de los mecanismos que influyen en nuestro comportamiento y los aspectos mentales que determinan nuestras acciones.

La conducta en psicología es muy importante, porque nos da mucha información sobre la persona y nos permite actuar sobre los diferentes estímulos que pueden desencadenar el comportamiento o la conducta en sí misma y sus consecuencias.

Diferencia entre conducta y comportamiento

En muchas ocasiones, cuando hablamos de algo o sobre alguien, damos referencias y adjetivos sobre su forma de ser. “Es una persona amable”, “Es una persona egoísta”, “Es atenta, simpática”, etc.” Esta forma de expresarse es un atajo para explicar que alguien se comporta de una forma consistente (casi siempre igual) y orientada hacia ese objetivo. Así es que, si Juan es una persona amable, esto es debido a que su tendencia comportamental (modo de actuar) gira entorno a la amabilidad.

Para entender esto mejor, podemos pensar en una persona a la que consideremos cariñosa. ¿Qué conductas tiene para que pensemos eso?

Puede ser que sonría a menudo, hable pausado, tenga un tono de voz melodioso… A lo mejor toca a las personas cuando habla, utiliza palabras de apoyo o asiente cuando escucha. Así es como entendemos el comportamiento humano. Relacionamos las conductas independientes con el sujeto que las realiza y las características de su entorno.

El comportamiento se puede entender como una macro-clasificación de conductas. Es decir, como el conjunto de todas las conductas que puedan darse. El comportamiento se puede englobar en pequeños grupos de conductas en función de sus características. Una persona tiene un comportamiento amable, cuando en sus conductas diarias utiliza palabras cariñosas, sonríe, nos presta atención etc. El comportamiento en clase, comportamiento social, etc., engloban conductas propias de esas circunstancias o de esos sujetos.

Características positivas del carácter

Abnegado - Activo - Amable - Amistoso - Apreciativo - Atento - Analítico - Apacible - Adaptable -Animado – Autodisciplinado – Ayudador - Buen Humor - Benigno - Bonachón - Cálido - Colaborador -Comunicativo- Compasivo - Completo - Comprensivo -Confiable - Confiado - Conmovido - Considerado - Consistente - Contento - Cooperador - Controlado - Cuidadoso - Calmado -Creativo - De propósito - Decidido - Deferente - Determinado - Discernidor - Diligente - Disciplinado - Discreto - Disponible - Diplomático - Dotado - Entusiasta- Eficiente - Equitativo - Estable - Eficaz - Expresivo - Estrategia - Ecuánime - Equilibrado - Espontáneo - Expansivo - Fiel - Flexible - Frugal - Generoso - Gentil - Gozoso - Hábil - Honesto - Humilde - Intrépido - Independiente - Justo - Leal - Manso - Misericordioso - Moderado - Observador - Objetivo - Optimista - Organizado- Paciente - Pacífico – Pacificador - Plácido - Perdonador - Perseverante - Persuasivo - Prudente - Puntual - Práctico - Productivo - Precavido - Respetuoso - Responsable - Resuelto - Reflexivo -Responsable - Reservado -Sabio -Seguro - Serio - Sincero - Sociable - Sumiso - Tranquilo -Tolerante - Trabajador - Valiente - Veraz - Virtuoso - Voluntarioso - Visionario-  -

Características negativas del carácter

Indisciplinado - Inestable - Improductivo - Egocéntrico - Exagerado - Variable -  Autocentrado - Propenso A Sentirse Perseguido - Vengativo - Susceptible - Insaciable - Crítico Por Demás - Negativo - Negación De Las Emociones - Autosuficiente - Impetuoso - Dominante - Rencoroso - Sarcástico - Irascible - Cruel - Sin Motivación - Moroso - Egoísta - Mezquino - Autoprotector - Indeciso - Cobarde - Ansioso - Caprichoso - Rígido - Soberbio - Pesimista - Reservado - Insociable - Inquieto - Agresivo - Voluble - Impulsivo  -